martes, 9 de agosto de 2016

“El papel viene y va, ¡pero la fábrica queda!” (y sus trabajadores también)

La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.

Las tradiciones futuras (El libro de los abrazos) - Eduardo Galeano

La crisis de 2001 trajo lucha y organización. Esto se vio claramente en diferentes fábricas del país donde las personas comenzaron a organizarse para no quedar en la calle ante la ausencia del Estado y el abandono del patrón. La  ex “Papelera San Jorge”, de la ciudad de La Plata es ejemplo vivo de que una fábrica sin patrones es posible. 



El pasado siglo vino a dar cuenta de la versatilidad del capitalismo para sobrellevar las crisis que en su seno se desarrollan. Las fuerzas que con cada crisis se liberan son encauzadas en una dirección en particular, reaccionando contra los sectores más desprotegidos y contra quienes con su trabajo sostienen los cimientos del sistema. Pero, al igual que el capitalismo, quienes se ven perjudicados por aquél también logran generar alternativas para sobrellevar las situaciones límite a las cuales se enfrentan.

Este es el caso de las “fábricas recuperadas” en Argentina. Pero, ¿qué las diferencia de una fábrica convencional? En primer lugar es de destacar que la recuperación de fábricas es producto de una coyuntura particular, es decir, a partir de la generación de un conflicto socioeconómico como el vaciamiento, la descapitalización, los despidos y las suspensiones o el abandono de ciertas empresas por parte de sus dueñas y dueños. Las trabajadoras y los trabajadores se organizan para ocupar y controlar las fábricas, con el fin de mantener sus puestos de trabajo. Una alternativa colectiva a un problema colectivo.

Dicha modalidad se originó en los comienzos del siglo XXI, a raíz de las prácticas estatales y empresariales que se dieron en el país durante el último cuarto del siglo pasado. Los últimos veinticinco años del siglo XX en Argentina estuvieron marcados por la imposición del modelo neoliberal de la dictadura genocida, y por su profundización a partir del gobierno menemista.

Políticas implantadas en este período tales como una apertura comercial indiscriminada, privatizaciones, la preponderancia de las finanzas por sobre la economía real y el régimen de convertibilidad, hicieron que la industria nacional (en ese momento incapaz de competir con productos importados en términos de calidad o precio sin apoyo estatal) se viniera a pique.

Sumado a aquellas, la flexibilización y precarización de la fuerza de trabajo brindó beneficios al empresariado que se traduciría inmediatamente en pérdida de derechos para las y los trabajadores: un cóctel de miseria para quienes viven de su trabajo, que vieron reducidos sus salarios y su protección social.

Asimismo, quienes se encontraban en la desocupación, debieron reducir sus expectativas sobre los puestos de trabajo disponibles, lo que llevaría a aceptar cualquier laburo por precarias que fueran sus condiciones. De esta manera se generó un proceso de disminución de la calidad de vida del pueblo, concluyendo en el 2001 con un 21,5% de desocupación y un 54% de pobreza.

Ante esta situación, la respuesta colectiva nacería espontáneamente de las entrañas del colectivo de trabajo. Contando con la experiencia práctica del “saber hacer”, pero sin tener, en la mayoría de los casos, los conocimientos teóricos que supuestamente son necesarios para llevar adelante una organización en todas sus complejidades, se deja entrever que frente a la necesidad imperante de mantener los puestos de trabajo emergen del colectivo nuevas formas de organización del trabajo por fuera de las tradicionales.

Érase una vez una papelera...

Un caso ejemplar de este tipo de situaciones, lo vivieron los trabajadores de la  ex “Papelera San Jorge” fundada en la ciudad de La Plata durante los años ‘50. Dicha fábrica llegaría a ocupar a más de cien trabajadores en su mejor momento. Sin embargo, entrada la década del ‘90, la contracción que sufrió la economía en su conjunto llevaría a que menos de ochenta trabajadores cumplieran las labores normales de la fábrica, hasta que finalmente en el año 1999 la misma llamase a convocatoria de acreedores, declarándose posteriormente su quiebra en el 2001.

Las deudas contraídas, y los productos no vendidos por la situación económica llevarían al cierre de la fábrica por parte de su dueño, que como tal se había convertido en poseedor y de esta manera en decisor sobre el rumbo que tomaría la vida de muchos trabajadores, los cuales a su vez, tenían familias o personas a su cargo.
Estas personas que participaban del día a día en la fábrica, consideradas por sus patrones como meros empleados dentro del proceso productivo, aceptaron esta realidad con naturalidad, ya que muy probablemente sus madres y padres también fueron empleados por otras personas, en otras fábricas, por lo cual, no parece nada extraño que les toque la misma suerte.

Pero, llegado el caso, los trabajadores de la Papelera decidieron que ellos podían ser dueños de su destino...

Renacer de las cenizas

La rutina en la fábrica solía seguir un mismo ritmo: cumplir turnos, esperar órdenes, trabajar, trabajar y trabajar. El problema surgió cuando, un día cualquiera luego de haber pedaleado en la bici hasta la puerta de la fábrica, trabajaste, trabajaste y trabajaste, pero a fin de mes no apareció la pasta.

La situación económica venía de mal en peor: “¿Salir a la calle? ¡Tenías que pedir turno para cortar el Centenario[1]! Con la política neoliberal, pasamos de tener una moneda que no la conocía nadie, a ser un peso igual que un dólar. Entonces ninguna fábrica producía nada. ¿Para qué voy a fabricar? Sale más barato traerlo de afuera que mantener a los trabajadores. Compra afuera y vende (el empresario). Entonces ahí nos quedamos sin trabajo”, comenta uno de los trabajadores de la Papelera.

Los primeros signos de problemas se vieron a principios del nuevo siglo: “Primero paraba la fabricación, porque no tenía materia prima. Después el dueño pagaba la materia prima, pero no la luz, entonces cortaban la luz. Pagaba la luz, y no le pagaba a la gente. Entonces había paro… era todo una cadena”, cuenta Pedro. De esta manera, los trabajadores tuvieron que soportar entre cuatro y cinco meses sin cobrar, hasta que llegó la convocatoria de acreedores y finalmente la quiebra, punto de inflexión para la historia de la papelera. A partir de allí, los trabajadores  organizados en cooperativa, decidieron poner la fábrica a producir bajo su responsabilidad.

¿Pero por qué tomaron esa decisión? Porque perder el laburo genera consecuencias, que van más allá de la pérdida de una fuente de ingreso fundamental para las y los trabajadores. “Hay gente grande que sigue acá, que no la podés sacar, no sabe hacer otra cosa, si la mandás a la casa la enfermás”, comenta uno de los trabajadores. El lazo que se forma entre la máquina y la persona, entre la tarea y quien la realiza, es tal que romper con esa relación puede perjudicar fuertemente su salud. Trabajadoras y trabajadores adquieren su identidad en tanto desarrollen su labor: quitarles su trabajo equivale a quitarles su identidad.

Por esta razón un grupo de veintisiete trabajadores decidieron depositar su futuro en una fábrica quebrada. Pero una fábrica que era su vida. “Empezamos de a poco, los primeros pesos que entraban se distribuían y a veces no alcanzaba la semana ni para pagar el micro. Vendíamos chatarra, y luego con esa guita comprábamos comida”, recuerda Pedro.

Esto demuestra que la transición no fue sencilla, pero tampoco lo fue el cambio de conciencia. Sin embargo tal como nos cuenta el síndico de la papelera, en este proceso no estuvieron solos. La panadería del barrio, vecinas, vecinos y algunas cooperativas se acercaron a darles una mano con lo que podían, desde el aporte de materia prima hasta un pedazo de pan para comer.

Luego de varios meses de resistencia una vez declarada la quiebra lograron que la legislatura de la Provincia de Buenos Aires aprobara la ley de expropiación. Pedro nos relata que en ese momento sintieron que por lo menos les dieron esa ley para quedarse en la fábrica, “pero estábamos en la misma que el patrón, no había industria, no había nada, la idea era quedarnos, pero ¿producir para qué?”. Durante el primer tiempo, sobrevivieron con sólo una de las dos máquinas con las que cuentan actualmente, la que produce papel higiénico.

Ya entrado el año 2003, luego de haber tocado fondo, la situación económica del país lentamente empezó a mejorar. Con el default a cuestas, pero con un mercado interno que se recuperaba, las industrias nacionales volvieron a encontrar espacios para vender su producción.

El primer gran cambio, que hoy perdura, fue pasar de turnos de ocho a doce horas, dado que la fábrica tiene la necesidad de mantener su producción las veinticuatro horas del día. Muchos compañeros se habían ido a buscar otras oportunidades durante el proceso. Cada uno de ellos tenía una familia que necesitaba comer. El siguiente obstáculo, que no se hizo esperar, llegó con los proveedores. Una frase que solían escuchar luego de golpear puerta por puerta era: “¿Que les voy a dar a ustedes? No me pudo pagar un empresario y, ¿me van a pagar ustedes?”. El panorama no era el mejor.

Pero lentamente, con el esfuerzo sostenido de quienes decidieron quedarse a bancar la autogestión, es decir los socios fundadores de la cooperativa, se logró que entrara una primera camada de socios nuevos, a los meses de retomar las tareas. Junto con la ayuda de estos, se alcanzó el objetivo tan preciado: arrancar la segunda máquina, con la que se produce cartón.

Esto no es menor, ya que empezarían a compensar parte de sus costos fijos, al aumentar la producción. Uno de ellos nos cuenta que “entramos a hacerle mantenimiento, limpiarla de arriba abajo. También hacíamos ocho horas, si estaba complicado nos pedían doce y nos quedábamos, pero no había recompensa monetaria, porque no había plata, ellos también laburaban ocho horas y cobraban cuarenta pesos”.

Los trabajadores nos cuentan que todo fue una apuesta a futuro, y que nadie podía asegurar que lograrían su objetivo. Sin embargo, desde el principio apostaron a esta alternativa colectiva porque era la única salida viable que encontraron para no engrosar las filas de la desocupación. Y tuvo sus frutos. Con esfuerzo y dedicación, de a poco fueron creando nuevos clientes. El circuito comercial comenzaba a crecer y se ampliaba la producción, por lo que necesitaban más personas que estuvieran en el día a día. De esa forma, nuevos socios se sumaban a esta experiencia que ya está cerca de cumplir quince años.

Dueños de su trabajo

Cuando se les consulta su opinión sobre la autogestión la respuesta es inequívoca: desafío y responsabilidad van de la mano. “En relación de dependencia sos un número, al empresario no le importa si aportás o no, pero acá en la cooperativa podés aportar, abrirte, podés opinar” nos comenta Pedro.

En la fábrica ya no quedan técnicos, ni supervisores, ni patrones, sólo los trabajadores. Todos conocen los problemas y entre todos los resuelven. “Acá cobramos todos igual, laburamos todos igual. El que es presidente y el que barre el patio cobran igual, tienen que laburar lo mismo, y así estamos desde que empezamos” continúa.

El mensaje para este trabajador es claro y conciso: “Todo depende de vos, no del patrón. La fácil es estar bajo patrón o bajo conducción del Estado. Estando en un sistema como en el que estamos nosotros la lucha es todos los días, y sabés que si no trabajás, no cobrás”. Y esto lleva a que, a pesar de la connotación positiva de la palabra “autogestión”, ciertas complicaciones emergen en la papelera, como así en muchas otras organizaciones, más allá de la forma en que esté organizado el trabajo.

En general, el reloj y el compromiso suelen ser el denominador común de cualquier problema. Las horas pasan, las máquinas no paran, y los turnos cambian. “Si no respetás el reloj, no respetás a un compañero al que lo está esperando la familia. El hombre no puede irse de la máquina porque no aparece el relevo”, afirma Pedro.

Esto deja en claro que una de las problemáticas existentes viene dada por el diferente compromiso que está dispuesto a asumir cada uno. En este sentido, otro de los trabajadores, Diego, afirma que “mucha gente que viene de antes, de cuando había patrón, está acostumbrada a que le den órdenes y a que le digan lo que tiene que hacer”. Pero el patrón ya no está y tampoco lo volvieron a ver (aún cuando el auto que le pertenecía quedó dentro del predio de la fábrica ya que los trabajadores le impidieron sacarlo).

Sumado a esto, por ser una cooperativa atraviesa una situación particular que tiene ver con la falta de incentivos de los trabajadores para ocupar puestos de mayor responsabilidad. No es que trabajás sólo en la máquina doce horas y te vas, estás todo el tiempo trabajando. Es difícil que la gente se meta eso en la cabeza. Yo pienso que acá cada uno es dueño de su trabajo, no de la fábrica”, continúa Diego  y agrega además que cuesta que la gente se comprometa en serio, pero que cada día van mejorando un poquito.

Incluso, para fomentar el compromiso Pedro explica que tienen “el mensaje de que todos tienen que pasar por el consejo de administración. No es que estamos atornillados”. Porque estando ahí es donde cada uno puede empaparse de lo que son las problemáticas de la fábrica y construir conjuntamente el camino que están llevando a cabo. Asimismo surge también que el cambio generacional que vive la papelera está en constante tensión con el compromiso que se necesita.

Muchos nuevos integrantes de la cooperativa son pibes jóvenes que no tienen el sentido de pertenencia para con la fábrica que sí tienen los socios que bancaron el proceso de recuperación y control obrero. Pero, para los socios más antiguos, la herramienta fundamental para generar el compromiso es la participación en las asambleas. Pedro relata incluso que “a todos les decimos que tienen que pasar por acá para saber lo que es discutir con un compañero”.

Más allá de estas problemáticas que van surgiendo, los socios siempre saben que, ante cualquier problema, hay un compañero dispuesto a ayudarte. También nos cuentan que la autogestión los fortalece como personas: “Acá no hay técnico, supervisor, sólo nosotros”. Diego nos cuenta que para él, según su propia experiencia, todo es aprendizaje y formación. Y que del trabajo colectivo, siguen dependiendo cincuenta y cinco familias, a lo que agrega: “Esas son las cosas que te hacen pensar todo el día. Por eso tenés que hacer caminar esto… y cada uno tiene su tarea en pos de ello”.

¿Cooperativismo igual socialismo?

Ocupar, recuperar y poner a producir una fábrica no implica adentrarse en un proceso revolucionario teóricamente formado con el objetivo de alcanzar el socialismo. Incluso muchos de los trabajadores no tienen ni las ganas, ni el interés en dar el debate político para ello. La papelera no es la revolución, pero más allá de esto, todos los días yendo a laburar, los trabajadores de la cooperativa son protagonistas, con mayor o menor compromiso, de la construcción del trabajo sin patrón.

Consciente o inconscientemente están aportando a una forma de producir alternativa, donde no existe la explotación de la fuerza de trabajo por una persona que tiene la propiedad de los medios de producción. En la papelera existe la socialización de los conocimientos de laburo y de gestión, dejando de lado la propiedad privada de estos.

Esta experiencia de cooperativismo está inserta en el mercado, pero no sólo para sostenerse a sí misma, sino que además están creando y apostando a nuevas lógicas de trabajo, alternativas, y, sobre todo, posibles. No están sentados hablando de algo utópico, sino que con su esfuerzo de todos los días lo van construyendo. Y Diego lo deja muy claro: “Lo que trabajamos es para todos, no para uno. Es importante generar esa conducta desde adentro. Depende de nosotros que sigamos trabajando y haciendo bien el laburo”.

Y como de ellos depende, es importante subrayar que se genera un proceso de activación de la voluntad individual para satisfacer una necesidad colectiva. No van a laburar porque los obliga el patrón, sino que lo hacen por el colectivo.

Si algo se debe remarcar es que esta experiencia no quedó acabada en la fábrica, sino que se amplió a otros espacios que estaban en situaciones similares. Los trabajadores nos cuentan que “fuimos un trampolín para otras empresas recuperadas. Somos la segunda cooperativa expropiada en forma legal en el país. Nos tocó ir a transmitir nuestra experiencia a otras fábricas. Nosotros recibimos mucha ayuda, entonces una vez que estuvimos bien, hicimos lo mismo con otros compañeros”.
Además, como las ayudas recibidas de la comunidad jugaron un rol fundamental durante el proceso, Pedro nos cuenta que la cooperativa tiene un compromiso con la sociedad, “por eso hicimos un complejo para que el barrio lo pueda utilizar. Ahora hay una escuela para chicas y chicos con discapacidad, y le damos material didáctico. Cumplimos un postulado básico de las cooperativas que es compromiso con la sociedad”.
Así, en la papelera, se va prefigurando una alternativa colectiva surgida con el fin de obtener mejores condiciones de vida para las personas, demostrando que existen alternativas, que el patrón no es imprescindible y que los trabajadores lograron plasmar sus necesidades sin que la teoría jugara un papel preponderante para romper con la lógica de la ganancia y del individualismo.

Romper con esto último es vital para este tipo de procesos ya que las “alianzas” con otras fábricas, con organizaciones sociales, con vecinas y vecinos, hacen posible el proceso de ocupación, y ponen de manifiesto que, a diferencia de la lógica individualista y competitiva del capitalismo, solidaria y cooperativamente se pueden trazar alternativas a la lógica dominante.


[1] Principal avenida que conecta La Plata con la localidad de City Bell.

viernes, 22 de julio de 2016

COMUNICADO RNMA: Repudiamos intento de cierre de radio comunitaria


Desde la Red Nacional de Medios Alternativos nos solidarizamos con lxs integrantes de la FM Sol y Verde que transmite por el 89.5 en el partido de José C Paz, en el oeste del conurbano bonaerense. #ENACom #ComunicacionPopular #Censura

El pasado 13 de Julio  se presentaron funcionarios representantes del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) en la sede Club Solidario de Sol y Verde, en donde funciona la emisora comunitaria, entre un conjunto de actividades recreativas, culturales y sociales que se gestionan junto a lxs vecinxs de la zona.
Como lo hemos expresado en otras circunstancias creemos y entendemos a la comunicación como un derecho humano el cual, como muchos otros, se defiende y ejerce para enriquecer las vida de los pueblos.
Con nuestros medios de comunicación comunitarios, alternativos y populares,  venimos trabajando y pidiendo a los gobiernos de turno la legalización de nuestros proyectos comunicacionales.
Ante la poca voluntad expresada por el Estado para dar legalidad a nuestra legitimidad nos manifestamos en estado de alerta para defender el ejercicio del derecho a la comunicación e información.
¡Si tocan a uno nos tocan a todxs!
Argentina, 21 de julio de 2016

Comunicado de la FM Sol y Verde http://solyverde.blogspot.com.ar/

COMUNICADO RNMA: Repudiamos la judicialización del dirigente sindical Agustín Lecchi de SiPreBa

Desde la Red Nacional de Medios Alternativos repudiamos enérgicamente la apertura de una causa contravencional al secretario de organización del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa),Agustín Lecchi. El dirigente sindical, delegado de Canal 7, es acusado de cortar la calle y obstaculizar el tránsito, en su carácter de responsable de la movilización y radio abierta realizada por lxs trabajadorxs de Tiempo Argentino y Radio América el día 11 de julio, en reclamo por los puestos de trabajo y en defensa de la libertad de expresión.

El día 11 de julio lxs trabajadorxs realizaron una multitudinaria Radio Abierta frente a los tribunales de Berutti 3345 en Palermo, exigiendo el inicio de una investigación judicial que castigue a los responsables políticos y materiales del ataque violento sufrido en la madrugada del 4 de julio, en donde el pretendido empresario Martínez Rojas  y su patota usurparon ilegalmente la planta transmisora de Radio América.
Entendemos que la apertura de la causa se encuadra en un claro avance en la criminalización de las luchas de lxs trabajadorxs organizadxs, en una etapa de agudización de conflictos laborales ante los despidos masivos, la pérdida del salario real y la profundización de la precarización.
Como comunicadores y comunicadoras populares, alternativos y comunitarios repudiamos este avance represivo sobre lxs trabajadorxs en legítimo reclamo de sus derechos, materializado esta vez en la judicialización de Agustín Lecchi, y exigimos el avance de la investigación del hecho delictivo perpetrado por la patota de Martínez Rojas.
Argentina, 21 de julio de 2016

jueves, 14 de julio de 2016

#‎CupoLaboralTrans‬

En el día de ayer se desarrolló la conferencia de prensa para lanzar la “Campaña provincial por la implementación del cupo laboral trans”. La sede fue ATE en la ciudad de La Plata.




En la mesa estuvo presente Valentina Pereyra activista trans quien fue despedida en diciembre del año pasado del Centro Integral para la Mujer Víctima de Violencia que dependía de Desarrollo Social, en el marco de la Municipalidad de La Plata, como parte de la política de ajuste. Luego de que diferentes espacios comenzaran a organizarse, fue reincorporada a su puesto de trabajo.

Es a raíz de la situación de Valentina que diferentes organizaciones de nuestra ciudad comenzaron a desarrollar esta campaña para que se traslade a nivel provincial.  La lucha  por la reincorporación de Valentina fue una forma de visibilizar la necesidad de que se implemente la normativa de cupo laboral trans que rige en nuestra provincia, pero que no se lleva  a cabo.

Desde la campaña se exige:

- Implementación inmediata del cupo laboral trans.
- Efectivización del artículo 11 de la Ley de identidad de Género
- Salud integral para todas las personas trans
- Aborto legal, seguro y gratuito
- Justicia para todas las victimas de travesticidios. Ni una trava menos, el Estado y el gobierno de Macri,  Vidal y Garro son responsables.
- Basta de criminalizar a trans y travestis. Libertad a Claudia Córdoba.
- No a la militarización de la zona roja
- Basta de despidos, ajuste y precarización laboral.

Para escuchar la conferencia completa Audio Conferencia de prensa cupo laboral trans








Convocan: CAMPAÑA POR EL CUPO LABORAL TRANS integrada por:
ATTTA Red Nacional (asociación de travestis, transexuales y transgénero de Argentina).  CeProDH. Pan y Rosas- PTS. Las Rojas-Nuevo MAS. FPDS CN. Mala Junta-Patria Grande. Coordinadora antirrepresiva LGTTTBIQ. Desde el Fuego- La Brecha. Colectivo Cultural Otro Viento. La Ciega. Agrupación La Marrón. Agrupación Victor Choque. Junta interna de delegados municipales de ATE. Junta Interna y comisión de mujeres de Ioma ATE. Junta Interna de Desarrollo Social ATE. Junta Interna ARBA. Cuerpo de delegados de auxiliares de la educación La Plata. CTA autónoma Prov. Buenos Aires. Campaña Nacional contra la violencia hacia las mujeres. Activistas Independientes.

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Adhieren: FALGTB (Federación Argentina de lesbianas gays bisexuales y trans). Comisión de mujeres autoconvocadas de Astillero Rio Santiago. Presidencia FULP. Secretaria de diversidad PJ. Observatorio de Violencia de Género de la Defensoria del Pueblo de Prov Bs As. MESA NACIONAL POR LA IGUALDAD. LA FULANA. OLIMPYA DIVERSIA. ONG LAS MIRABAL. SALUD PUEBLO. DESDE EL PIE. LAS HUARMIS- LESBIANAS SANTIAGUEÑAS. El Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género (CInIG) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ACES (Asociaciòn civil por una externaciòn sostenida). amadi-mar del plata. Movimiento Evita La Plata

miércoles, 13 de julio de 2016

Política aquí y ahora

El pasado jueves 7 de junio se desarrolló en la Facultad de Trabajo Social el 4° Encuentro de la Escuela de Formación Anticapitalista, una charla/debate sobre la etapa política argentina actual  y las herramientas que deben construir la Nueva Izquierda.

Las/os panelistas fueron (de derecha a izquierda): Camilo Traverso (Juventud Guevarista De Argentina); Camila Salimbeni (Corriente Surcos La Plata); Manuel Bertoldi (Patria Grande) y Facundo Martín (Democracia Socialista). Nacho Saffarano, de Democracia Socialista, fue el moderador.

La charla se centró en el debate sobre cómo construir una herramienta política que pueda aunar a las izquierdas pensando en la posibilidad de un proyecto político anticapitalista y antipatriarcal, una construcción de la “nueva política” alejada de las lógicas verticalistas y personalistas.
Para llevar adelante un nuevo proyecto político, hoy muchas fuerzas de la nueva izquierda debaten sobre qué clase de ofensiva y proyectos deben desarrollar frente a un gobierno que representa al ala más conservadora y de derecha de nuestro país. Además, la discusión rondó en cómo posicionare frente a las fuerzas kirchneristas y al rol de la de izquierda trotskista, actualmente representadas por el FIT.

Como una característica fundamental del panel, pese a las particularidades y visones de cada fuerza, floreció la necesidad de construir una Frente Único de acción que, en general, sea lo más amplio posible para ser una referencia en las luchas actuales, y que a la vez, puede articularse como herramienta electoral. Las organizaciones participantes entienden que la lucha parlamentaria es un claro campo de disputa, no como fin en sí mismo, sino como medio para lograr la consolidación de un proyecto político que se oponga radicalmente a la lógica capitalista y patriarcal del sistema.

No quedaron por fuera del debate temas como el rol del trabajo de base y la construcción de poder popular, el análisis sobre los diferentes gobiernos latinoamericanos de los últimos años y la cuestión de los personalismos en la construcción política. También se discutió acerca de lo que implica la construcción de un proyecto político que se base en luchas que durante mucho tiempo han sido más bien “complementarias” a ellos y no su fundamento, como lo son la lucha feminista y de género, la lucha por un medio ambiente sustentable y  la lucha de nuestros pueblos originarios.

Esta jornada formó parte de una serie de charlas/debate enmarcadas en la Escuela de Formación Anticapitalista, la cual proyecta realizar nuevas actividades en el resto del año. Algunos de los temas mencionados aquí se desarrollaron en este último encuentro, un panel que expresó  la necesidad y las fuerzas de construir una nueva política anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal.

A días de haber cumplido 200 años de la independencia, desde el Colectivo Cultural Otro Viento seguimos reclamando la plena independencia tanto de los cipayos nacionales como de los intereses extranjeros que vulneran nuestra soberanía, explotan a nuestro pueblo y destruyen nuestros suelos, y creemos que con pequeños encuentros como estos cada vez nos encaminados un poco más en esta búsqueda.



Si te interesó y queres escuchar la charla completa, aquí está el link del audio!



martes, 12 de julio de 2016

La Francia manifestante que no es afín a la agenda mediática

En esta entrevista, Tristan Cousin, nacido en Laval, Francia -militante del Partido de Izquierda Francés Parti de Gauche y egresado en Ciencias Políticas del Institut d'Etudes Politiques (IEP)- nos cuenta sobre su perspectiva de la situación que vive Francia con las manifestaciones sindicales y las represiones del gobierno de Holland.

Cousin realizó un año de intercambio en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en Chile y a su vuelta en Francia finalizó sus estudios universitarios con un Máster en la Faculté d'Economie sobre Evaluación de Proyectos en Desarrollo Sostenible. Trabajó para la Cooperación Pública Francesa en Ghana, donde también participó en el marco de actividades sindicales.

Por Nadia Quantran.


Nadia Quantran: ¿Cuáles son las medidas de reforma laboral que plantea el gobierno francés que originaron las manifestaciones?

Tristan Cousin: La ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, (apellido que dio origen al nombre de  la ley), incorporó aproximadamente  800 enmiendas a la reforma laboral, dentro de lo más importante y lo que más rechazan los sindicatos es el tema de las paritarias de negociación, hasta hoy hay una jerarquía de las normas en los acuerdos paritarios, es decir que en Francia podía haber paritarias a nivel de la empresa, a escala de sector de actividad o a escala nacional de todos los sectores.

Lo que plantea la ley es acabar con esta jerarquía y que un empresario pueda realizar reformas sin tener que dialogar con los sindicatos y de ahí pueden negociar cada vez más acuerdos en favor de los dueños y empleadores, que de los trabajadores.

Esto es lo más problemático, así como las posibilidades  de que da mucha más flexibilidad en cuanto a horarios de trabajo, de despedir trabajadores más fácilmente. Antes, en Francia teníamos un sistema bastante amplio, contratos de tiempo indeterminado y otros contratos más precarios con un tiempo estipulado, ahora el empresario puede saber lo que tendría que pagar en caso de un despido.

En cambio antes con la existencia de un Tribunal Laboral,  se podía llegar a un acuerdo entre empleadores y empleados, en dónde se podía conseguir un subsidio de compensación del despido mucho más fuerte de lo que esperaba el empleador, era un riesgo para este.  Ahora lo puede calcular y optimizar con un plan de negocios, cuanto le va a costar despedir a "x" cantidad de gente, especulando con eso.

N.Q: ¿Cuál crees que es el rol de las agrupaciones de izquierda o de la sociedad en Francia contra estas reformas?

T.C: Tendría que cumplir un rol fundamental, si no lo cumplen las agrupaciones de izquierda, nadie lo va a hacer. Pienso en el movimiento sindical primero, es obviamente el primer interesado y comprometido en esta lucha contra la reforma laboral. Creo que hay equivocaciones en América del sur, en cuanto a la fuerza de los sindicatos en Francia. Si bien es cierto que tenemos una tradición sindical fuerte, desde sus huelgas cuando llego el Frente Popular en 1936 al poder, tampoco quiere decir que tenemos un movimiento sindical tan fuerte. La tasa de sindicalización hoy día está por debajo de 8% de los asalariados, en su mayoría en los sectores protegidos, especialmente en la función pública; por el uso creciente de contratistas en vez de una producción integrada, tampoco hay muchos sindicatos en las áreas tradicionales de implantación, como la industria.

Se está marginalizando. Hay represión de empleadores hacia sindicalistas, igualmente en Francia. Y el movimiento está muy dividido, por culpa especialmente de una cooptación ya antigua del segundo sindicato del país, la CFDT, por el partido socialista. Ellos otra vez aceptan la ley de reforma laboral, se pelean para agregar o salvar comillas al texto, a lo mejor… No es fuerte el movimiento sindical en Francia, por lo menos no en negociaciones, porque está dividido. Por eso también se explica que se compensa por modos de acción más radicales, por bases que no esperan mucho de sus jefes ni de sus capacidades de negociación, sino que apuestan en presionar cada vez más con acciones directas de ocupación, de bloqueo. Y hoy parece que están cobrando más popularidad los sindicatos por su abnegación y su lucha más endurecida en contra de la reforma.

Los partidos políticos de la verdadera izquierda obviamente apoyan al movimiento, pero temen que se les eche la culpa de querer "recuperarlo" estando a un año de las elecciones presidenciales y legislativas. Por eso son bastante discretos, sus miembros se involucran pero dentro de otros marcos, sindicales, asociativos u otros. Sin embargo es un reto importante para ellos difundir ideas vinculando el rechazo a la reforma laboral con asuntos más amplios.

Especialmente para los que están lúcidos en cuanto a la sumisión política al programa neoliberal de la UE. Es necesario explicar que echar la culpa al PS es insuficiente, porque son leyes que también llegan por presión de Bruxelles (la Comisión Europea), el papel del PS solamente es el de ser un ejecutor dócil, pero no se puede llevar a cabo un proyecto de izquierda realista y creíble; más si la gente no entiende el vínculo entre el dogma de Bruxelles y los cambios que se les impone cotidianamente, si no se quita el velo que esconde la responsabilidad europea detrás de las gobiernos nacionales.

Pero ya es menos la gente que acepta el chantaje del "voto útil" en favor del partido socialista contra las derechas, es tan obvia su traición, que la gente quizás se ponga más dispuesta a entender ahora esta sumisión.

N.Q: En relación a las protestas en el historial del país ¿habían tenido ya una movilización de esta dimensión?

T.C: Creo que desde el 95´ no se había dado algo tan fuerte, las marchas que se dieron este último tiempo tienen la magnitud de las que tuvieron lugar en aquel año. Aquí estaba la derecha al poder, la que se asumía como tal, y había un gran ataque hacia las jubilaciones en el sector privado generando un movimiento bastante fuerte. En 2010 se aprovechó esa desigualdad para decir que en el público también se querían sacar los supuestos privilegios que gozaban los jubilados.

A grandes rasgos es llamativa la gran diferencia de magnitud mediática de las manifestaciones y los atentados. Con esta última, hasta las redes sociales tomaron postura exhibiendo un “estilo” de duelo viralizado, ¿Por qué crees que fue más visible el tema de los atentados que las manifestaciones de los trabajadores en una lectura de contexto internacional? 

La verdad no lo había pensado desde esta perspectiva, pero sí, es cierto que siempre se invisibilizan estas situaciones. Aunque no me sorprende, porque la verdad, en Argentina ¿qué periódicos tienen? el Clarín y La Nación, y en Brasil con el O-Globo, es casi lo mismo. Es mucho más rentable hablar del miedo que levanta la xenofobia, el racismo, eso vende mucho más que hablar de protestas sociales en otro país.

La situación es que el gobierno de manera voluntaria tuvo el propósito de aniquilar el movimiento social a través de una política de represión. Hasta sindicatos de un corte casi fascista y la CGT que es más comunista, están de acuerdo para decir que la manera en que se mantiene el orden de las protestas
.
Varias veces pasó también que había personas más violentas que estaban alcoholizada para la policía y estos podían ver que había gente dispuesta a romper vidrieras, cajeros automáticos, que ya estaban por fuera de la marcha. Y la policía se los podía llevar y las órdenes que tenía la policía eran de no hacer nada.

Dentro de la marcha en abril aproximadamente fue todo más violento y solamente cuando empezaron a acercarse a la casa del Ministro intervino la policía para detenerlos. Y eso antes no era así, parece que las órdenes dadas a la policía eran con el propósito de generar más provocación, y esperando que la gente más violenta se mezcle a los manifestantes más pacíficos para después golpear a todos, con gases lacrimógenos y palos.


N.Q: También se barajaba la posibilidad de que estos grupos más violentos fuesen puestos estratégicamente por el Estado, para deslegitimar las protestas genuinas de los trabajadores…

T.C: Es probable, pero es complicado tener pruebas para poder decirlo abiertamente. Igualmente hace poco vi una fotografía de un hombre que tenía pegado en la campera un sticker del partido anarco-sindicalista, o sea parecía que se quería disfrazar de sindicalista. Hay grandes posibilidades de que así sea. Para mi es tan directo y tan violento el ataque desde el gobierno, que da la pauta de que está dispuesto a cualquier cosa.

Igual ahora hay tantos jóvenes enojados y en contra de la policía por esta represión tan fuerte, desproporcionada y ciega, tanto es así que por ejemplo escuchaba hace poco a una sindicalista jubilada de  más de 60 años, a quien le pegaron indiscriminadamente, hasta la tiraron al piso y la seguían golpeando, estamos hablando de una violencia terrible y sin escrúpulos. Y este gobierno para sostenerse se ve que necesita a este tipo de policía golpeadora para generar provocación y enfrentamiento.

N.Q: ¿Qué es lo que pasa con Holland ahora, en sus inicios él no tenía una plataforma más de izquierda o centro izquierda? porque ahora por sus decisiones parece de derecha

T.C: La verdad yo no lo entiendo, porque es un cambio muy fuerte. Se podía adivinar que no iba a respetar todas sus promesas, pero este cambio hacia la derecha es muy radical, por ejemplo después de los atentados comenzó  a pensarse una ley para quitar la nacionalidad francesa a personas "comprobadas" como terroristas

N.Q: ¿Y cómo se podía comprobar eso?

T.C: Con una suma de prejuicio y de juicio en sí mismo. Y si este juicio trae la prueba de que esa persona era terrorista se le iba a sacar la ciudadanía francesa. El tema es que el derecho internacional también prohíbe crear situación de apátridas, así que había mucha gente que no estaba dispuesta a negar el derecho internacional y finalmente lo que se propuso es que se quitaría la ciudadanía francesa a quienes tuviesen la doble nacionalidad. Hay mucha gente que viene de Marruecos y de Argelia.

Al final igual esta ley fue un escándalo porque entre la gente doble nacionalidad hay una desigualdad en la situación jurídica y mucha gente se puso en contra de este proyecto de ley. El tema es que se había hecho tanto eco de esta ley que fue un fracaso porque el presidente aceptó, después de esta idea estúpida de quitar la nacionalidad y finalmente dio un discurso diciendo que no lo iba a implementar. Por esto ahora lo que analizan las personas es que no puede avanzar en cuanto a la reforma de ley laboral después de haber retrocedido con la ley para quitar la doble nacionalidad

N.Q: ¿Y el decidió sacar esta ley entonces por presión social o por otro motivo?



T.C: Sí, creo que fue por presión social también por presión internacional por organizaciones de Derechos Humanos, Naciones Unidas. Porque no era bien vista, ni tampoco era buena. Y ahora también intervienen por la situación de represión policial en Francia. A mí me parece que estamos frente a una situación en donde el poder se ve muy amenazado y se da cuenta de esto y de que no tiene muchas posibilidades, aunque también hay que agregar que puede ser que el Primer Ministro esté haciendo su propio juego para mostrar su firmeza, que está dispuesto para llegar al poder más tarde, el 2017 está bien para él, creo que no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección, pero ya quiere ponerse en contra del presidente y en contra de todo el partido socialista, aunque sea miembro de este, pero toma estas decisiones para mostrar su autoridad e imposición frente a los movimientos sociales

martes, 5 de julio de 2016

OTRO LADRILLO EN EL MURO

“Desde aquí veo un pañuelo de cielo, que me llama a la Libertad” 
Oscar Wilde.

Entre una infinidad de monótonos ladrillos que pretenden separar a quienes no cumplen las leyes de quienes aparentemente sí lo hacen, aparece un ladrillo distinto, que se afloja y deja espiar de un lado y del otro. Es Atrapamuros, un Colectivo de Educación Popular en Cárceles que elige construir en conjunto con quienes viven día a día en unidades penales; que quiere hablar de la cárcel y  sacar el debate a la calle para sacudir a una sociedad que sabe que existe, que la abala, que pide más, pero que poco sabe de su realidad.

Atrapamuros surge aproximadamente en el 2008 por la iniciativa de algunxs estudiantes de la carrera de Humanidades que querían empezar a entrar en las unidades penitenciarias a dar talleres de apoyo para lxs detenidxs que sean estudiantes de la Facultad de Humanidades. Con el transcurso del tiempo sus prácticas crecieron, avanzaron en la Educación Popular con talleres en unidades penitenciarias de La Plata y Gran La Plata. Desde entonces, también publican una revista anual para difundir la realidad carcelaria y plantear diferentes debates acerca de lo que allí se vive, incluyendo su experiencia y la de lxs compañerxs detenidxs.

PRESO DE ESTA SOCIEDAD
¿Alguna vez te preguntaste por qué existe la cárcel?, ¿desde cuándo existe?, ¿quiénes viven en ella? Es usual naturalizar la existencia de estas prisiones, pero la realidad es que no existieron siempre. En nuestro país la aparición de la cárcel como institución tiene que ver con la necesidad de mantener el orden y la disciplina social. Cuando las sociedades entran en la modernidad y ya no fue civilizada la exhibición del castigo mediante torturas públicas, las cárceles brindaron un espacio donde las mismas torturas se lograron llevar a cabo de manera silenciosa y a la vista de nadie.

Desde el momento en que surgen los calabozos hasta la actualidad, esta lógica del silencio permaneció prácticamente intacta, una vez que se levantaron los muros, lo que pasa detrás de ellos difícilmente se sabe afuera.

De repente, en medio de esta segregación de personas, aparece Atrapamuros, con la propuesta de ir tendiendo lazos entre lxs de afuera y lxs de adentro, con la intención de entrar y ver qué pasa, escuchar qué se dice, qué se cuenta y cómo se vive dentro de las unidades penitenciarias.

“Nos parece importante pisar un lugar como la cárcel, del cual casi nunca se habla, y cuando se habla se lo hace desde un imaginario que siempre está asociado a la seguridad/inseguridad. Nunca pone en discusión quiénes viven las cárceles, quiénes las sufren”, señala Clara, militante de Atrapamuros, en el programa de radio Patitos en Fila, y  con esta afirmación cuestiona por qué se suele pensar la cárcel como algo aislado, como si solo fuese el “depósito” -dice ella- a donde van “lxs chorrxs”.

En su militancia, Atrapamuros realiza trabajos tanto dentro como fuera de la cárcel con el objetivo de sacar la voz y la realidad de las personas privadas de su libertad, mostrando al resto de la sociedad la exclusión y la impunidad que padecen. “Las cárceles las llenan personas vulnerables, sin acceso a derechos básicos que no pierden cuando caen presos, sino que son derechos que nunca tuvieron estando en el barrio, cuando lxs policías lxs hostigan cuando no tienen educación de calidad, ni acceso a agua potable, situación que después se degrada entrando a la cárcel porque encima pierden la libertad. Muchas veces se piensa la cárcel como algo aislado, cuando es un reflejo claro de la sociedad”, expresó Brunela, militante de Atrapamuros.

Pensar la cárcel como un producto de una sociedad regida por lógicas de desigualdad no parece tan descabellado cuando se puede observar que quienes la ocupan son personas pobres y que el porcentaje más alto de delitos que se cometen son delitos contra la propiedad privada. Las cárceles están pobladas por pibxs que tienen las características de “pibx chorrx” que reproducen los medios de comunicación.

“Creemos que hay tantas personas detenidas porque hay una decisión del sistema penal de judicializar y encarcelar a determinadx sujetx. Se penaliza el delito callejero, delitos que no están pensados desde un entramado más complejo como la trata de personas, el mercado de armas, el narcotráfico, que son delitos con un nivel de complejidad muchísimo más alto, pero gozan del beneficio de tener plata y contactos”, explica Brunela y agrega: “La cárcel no sirve para nada, pero hoy en día con 35.000 detenidos en cárceles bonaerenses que están sufriendo y padeciendo formas de vida inhumanas, no podemos salir a denunciar que la cárcel no debe estar. Obvio que no debe estar, pero mientras tanto, ¿qué pasa con esas personas que están ahí?”

La cárcel es una institución social gigante, en nuestro país la habitan alrededor de 60.000 personas, y en la provincia de Buenos Aires casi 35.000, y son números que lejos de tender a disminuir, van en aumento. Quien debe velar por el bienestar de esas personas que habitan las cárceles debería ser el Estado, ya que por más que estén en las cárceles y se quieran invisibilizar, ellxs también son parte de esta sociedad, entonces deberían existir políticas publicas pensadas para la cárcel en materia de salud, educación, trabajo, vínculos sociales, régimen habitacional, entre otras. Sin embargo, las políticas que se piensan hoy por hoy para la cárcel, se focalizan en responder las demandas por más “mano dura”.

Estos son los motivos por lo que Atrapamuros piensa una intervención dentro de la cárcel mediante los distintos talleres, y afuera de la cárcel con la Revista Atrapamuros y un Equipo de Talleres en Secundarios que llevan las producciones del interior de la cárcel a estudiantes de colegios secundarios. De esta manera buscan generar intercambios entre el adentro y el afuera, con una perspectiva política que entiende que lo que ocurre en la cárcel debe ser visibilizado para ser debatido socialmente y que la prisión es producto de un entramado de desigualdad que empieza para las personas mucho antes de llegar a estar presas.

DIBUJO PUENTES PARA QUE ME ENCUENTRES
Cuando Atrapamuros ingresa por primera vez a las unidades penales lo hace pensando en talleres de apoyo para aquellxs detenidxs que estudiaran Sociología e Historia. A medida que fueron avanzando y reflexionando sobre su trabajo, consideraron que había que extender las actividades a otros sectores por fuera del estudiantil. “Empezamos a apuntar a talleres con otro tipo de dinámicas que puedan ampliar la población así como nuestra propia visión de la cárcel, esa fue la motivación principal para empezar a formarnos en la educación popular, una educación critica, emancipadora, con participación. Si bien nosotros ya teníamos dinámicas de taller dentro de las cárceles, empezamos a darle más sentido y un horizonte político más claro”, contó Brunela.

Así empezaron a tener talleres que iban saliendo de manera espontánea y del interés de las personas. Una de las áreas que se empezó a trabajar fue vinculada a la comunicación, y se la pensó con una perspectiva original: construir puentes entre el adentro y el afuera. No sólo sacar lo que lxs pibxs querían expresar, sino empezar a construir conocimiento sobre eso, intervenir en la calle a partir de lo que construyeran en su trabajo adentro de los penales.

Si bien los talleres son diversos, a partir de las experiencias concretas de la revista, “Nos re volamos 1”, y del programa de radio “Rescatate Sociedad” se comenzó a generar -según contó Brunela- un efecto dominó en el trabajo con la comunicación: “empezamos a entender a la comunicación como algo más que un producto comunicacional. Hay una necesidad integral de las personas de comunicarse, de mirarse a los ojos, expresarse, eso es algo que está totalmente negado en la cárcel, que individualiza todo el tiempo, calla, silencia. Entonces llevar a cabo un proceso de comunicación colectiva, ya es súper disruptivo dentro de los penales, y más cuando se genera algo concreto donde ellxs pueden identificarse”.

No se puede transformar la cárcel trabajando sólo de los muros para adentro, hay que empezar a sacar la cárcel a la calle, esa es la idea de construir puentes, pero no sólo se construyen puentes entre el afuera y el adentro, sino que también se produce una relación “inter-penales” mediante la práctica comunicacional. “Se empieza a hacer una revista en Gorina y otra en Romero; un tallerista iba a los dos talleres y se llevaban y traían propuestas entonces había un ida y vuelta interesante al interior del penal, porque la idea es que esas revistas sean repartidas y leídas dentro de las cárceles”, explicó Brunela.

En esta acción está presente nuevamente pensar en reconstruir lazos que el sistema penitenciario intenta cortar, con una revista las personas de diferentes penales comparten experiencias mediante una producción realizada integralmente en el interior de la cárcel por otrxs compañerxs detenidxs. Todas las producciones mencionadas, “Alto Mambo1” y “Rescatate Sociedad”, son pensadas y debatidas en los talleres, tanto las secciones como los temas que deben entrar, los nombres, en el caso de la radio la música que se va a pasar, entre otros. Brunela contó que “eso era un móvil para tener discusiones sobre distintos temas y al mismo tiempo para aprender en conjunto. Te encontrás construyendo en colectivo y sacando un producto en el cual las personas se ven reflejadas”.

Como se mencionó previamente, otra herramienta mediante la cual se busca difundir la realidad carcelaria, así como las voces de lxs detenidxs, es la revista Atrapamuros que se publica desde el colectivo anualmente. Está compuesta por escritos de los y las militantes que componen el colectivo, que plasman su visión sobre la cárcel o sobre determinado tema que atraviese la cárcel, producciones de lxs presxs que participan en los talleres o las producciones que salen de los mismos, y alguna entrevista o nota de análisis con la visión de alguien que opine sobre el sistema penal, intentando de esta manera proporcionar una visión amplia de la situación carcelaria.

Con su militancia tanto dentro y fuera de las cárceles, Atrapamuros pone sobre la mesa el tema de las políticas de seguridad, de las lógicas con las que actúa el Servicio Penitenciario y la policía, escucha a las personas que viven en las cárceles,  entendiendo esto como algo necesario para comprender la realidad carcelaria y sobre todo para pensar formas de actuar sobre esta realidad, poder problematizarla y criticarla.

LAS ALMAS REPUDIAN TODO ENCIERRO

“Aprendí que dentro de la cárcel, seguía siendo un hombre libre. Podían tener mi cuerpo pero no podían tener mi espíritu, mi conciencia, mi sentido de la libertad”. 
Adolfo Pérez Esquivel

Es real que la cárcel como institución no tiene nada bueno, el Servicio Penitenciario Bonaerense gobierna las cárceles en base a la violencia estructural, superpoblación, hacinamiento y bajo condiciones de detención inhumanas. Sin embargo, también es real que adentro de la cárcel no todo es atenerse a las reglas que impone el poder, adentro de la cárcel puede haber algo bueno: la resistencia. Hay personas que quieren organizarse para alzar su voz contra las injusticias que viven a diario.

Las lógicas del sistema carcelario pretenden cortar lazos, separar e individualizar, entre todo esto Atrapamuros eligió entrar a la cárcel y apostar a construir lazos, confianza, diálogos, y encontraron no solo que es posible, sino que esas cuestiones ya estaban presentes ahí, que por más que los muros sean opresores, atrás de ellos hay personas dispuestas a no dejarse quebrantar.

“Si bien la cárcel es un sistema de crueldad, de tortura, también adentro hay resistencia, y esa es la razón por la cual vamos. Vemos un sujeto revolucionario dentro de la cárcel, vemos que lxs presxs quieren organizarse y generar un cambio, estando adentro y también cuando salen, porque son los mismos pibes y pibas con lxs que cualquier organización social labura en un barrio, personas que fueron privadas de derechos básicos”, opina Brunela.

Atrapamuros pone en escena las dos caras de la moneda, visibilizar la violencia y la crueldad, para seguir exigiéndole al Estado y a la sociedad que piense políticas públicas efectivas orientadas a garantizar derechos a las personas privadas de su libertad. Y en la contracara de esa violencia, la esperanza: visibilizar que las cárceles están pobladas de personas, que viven, sienten y batallan el día a día.


Ellxs apuestan a la lucha: Es reconfortante pensar que es el territorio de militancia más hostil. Todo el tiempo estas rodeadx de una estructura represiva, y sin embargo hasta ahí adentro se genera resistencia, se genera organización, comunicación. Si acá pasa, tiene que pasar en todos lados”