lunes, 8 de mayo de 2017

“Rey de las nubes”, un paseíto por la música popular y los paisajes Quebradeños

Otro Viento dialogó con Malu Molina para que nos cuente sobre su documental “Rey de las nubes”, proyecto autogestionado que recorre la historia de un joven músico de Humahuaca, provincia de Jujuy. El documental plantea el dilema que representa para ese joven tener que optar entre una formación académica o continuar en su tierra de la mano de las experiencias cotidianas y los saberes populares. Un documental lleno de colores y música norteños que te lleva a pasear al menos por un ratito.

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¿Cómo surge la idea del documental? ¿Qué te llevó a elegir el tema?
 La idea del documental surge hace varios años, yo desde muy chica viajo a la Quebrada con mi familia, y en uno de esos viajes trabajé una temporada en un bar cultural con Reinaldo, hoy protagonista de la peli. Siempre me gustó sacar fotos allá y venía filmando algunos eventos culturales hasta que Rei me contó de su experiencia en Capital y me pareció muy interesante su historia. Lo hablé con él, le propuse hacer un documental - él me dijo que sí pero no creyó que era posta-  así que entre 2012 y 2014 estuve dando vueltas con el guión tratando de conseguir los recursos y bueno con lo justo nos largamos a rodar.
El tema no lo tenía tan claro al comienzo, pero charlando que Rei en los momentos que nos podíamos juntar -en Humahuaca- fue surgiendo la inquietud en mí sobre qué le aportaría o no a él la formación académica que no pudo finalizar siendo que, para mí, ya era un músico. Como estaba entusiasmado con la posibilidad de hacer una carrera universitaria me intrigaba mucho su decisión de volverse a Jujuy, intuía que había algo más detrás del pedido de su madre de que regresara. Algo de Humahuaca lo llamaba. Entonces me puse a reflexionar sobre la importancia del contexto para cualquier obra que todo ser humano realiza. Por otro lado, al hacer tantos años que transcurro por la academia –hoy 13 años como estudiante de la UNLP-  y en una facultad de Bellas Artes siempre estuvo en mi cabeza dando vueltas la idea de que algo de la creatividad se limitaba, muchas veces me encontraba haciendo cosas que no me representaban en lo absoluto, sino que sabía que debía hacerlas de esa manera para conformar al profesor, aprobar y de algún modo encajar en esa estructura universitaria. También conocí a lo largo de estos años infinidad de artistas muy talentosos en diferentes áreas que nunca terminaron la formación académica. Bueno todas estas cuestiones buscaban de algún modo interrogar a través de su experiencia.

¿Quiénes integraron este proyecto?
En primer lugar, Reinaldo, quien confió ciegamente en lo que le propuse. Después el equipo técnico está conformado por estudiantes de la carrera de Artes Audiovisuales, compañerxs, amigxs y por supuesto nuestras familias colaboraron muchísimo. Fue un proyecto que se hizo a pulmón.
Después, lxs entrevistadxs, músicxs con mucha trayectoria en el ámbito del folklore que estuvieron predispuestos a compartir un momento de charla, nos recibieron en sus lugares, nos brindaron su música, y son parte fundamental de la peli.
No me quiero olvidar de los chicos de la Banda de Sikuris del Barrio Santa Bárbara, que también nos permitieron compartir con ellos los ensayos y la maravillosa experiencia que fue acompañarlos en la procesión de Punta Corral.

¿Cómo financiaron el documenta? ¿Fue todo autogestionado o recibiste algún subsidio?
El documental fue 100% autofinanciado. Recibimos préstamo de equipos para una de las instancias de rodaje por parte de la facultad; gracias a la Declaración de Interés Social, Cultural y Educativo de la Municipalidad de Humahuaca obtuvimos hospedaje para una semana que estuvimos rodando allá y el aporte incondicional del espacio brindado por la Asociación Tantanakuy y la familia Torres. El resto fue financiado con mi sueldo docente de estos años, con rifas, un aporte de la Cooperativa Audiovisual que conformábamos varios de los integrantes del equipo técnico, el cuerpo de baile Los Morenitos colaboró con los pasajes de Reinaldo a Capital Federal y por supuesto el aporte de mi familia, siempre tapando los baches para que el proyecto no se detenga.

¿Qué es lo más significativo para vos de este proyecto colectivo?
Supongo que para todxs lxs que tenemos la suerte de poder ver concretados los proyectos que con tanto esfuerzo hacemos es como un sueño realizado. Literalmente yo soñé muchas veces con los planos, el final lo repetí en mi cabeza tarareando la música un año entero por lo menos. Y aunque los proyectos van mutando, cada vez que se proyecta me emociona ver que la esencia de lo que yo siento está ahí y me representa. Es mi primera peli como directora así que también marca un antes y después en la vida. Una toma conciencia de que, si quiere, puede. Y sirve mucho, entusiasma para seguir.
Cada unx lo vivió a su manera y así lo recordará, pero el aprendizaje de esta experiencia colectiva sin dudas será inolvidable. Y ni hablar de lo que se fue abriendo a partir de que se proyectó, todo el tiempo son experiencias nuevas, conocer gente súper interesante, debates, música, viajes. Es hermoso.

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¿Estuviste en México no? ¿Cómo fue esa experiencia?
Hace unos días tuve la maravillosa posibilidad de proyectarlo nada más ni nada menos que en la UNAM (MÉXICO), en el marco del V Coloquio Estudiantil sobre América Latina. Fue una experiencia fantástica, poder representar a mi país con una película que habla de una realidad totalmente desconocida para los estudiantes que la recibieron. ¡No sabían que en nuestro país había cactus! Y el intercambio posterior fue muy interesante, se despertaron muchas inquietudes entre el público con respecto a la historia y la posibilidad de acercar la música popular a la academia cosa que ellos consideraban impensado. Fue otro sueño, yo lo viví así. Además de que amo y disfruto mucho de viajar y aprender, soy muy curiosa. Así que feliz de poder unir en un proyecto tantas cosas que me apasionan.
En Colombia va a proyectarse a fines de este mes, el 31 de mayo precisamente. La proyección se va a dar en el marco del mismo coloquio, aunque esta vez veo difícil la posibilidad de viajar por falta de fondos, una verdadera pena porque considero que el intercambio, el diálogo y el debate es la otra pata de lo que hago.

Como reflexión final ¿qué aprendizaje te dejó este documental?

Muchos aprendizajes.  Es la primera vez que dirijo, y sé que los volví locxs a todxs. Creo que es muy importante no estancarse y superarse cada vez.  Aprendí que querer es poder, aunque sea con muy poco, pero que como decía antes hay que empezar a buscar conexiones, abrirse a otras posibilidades porque no podemos estar financiando toda la vida este tipo de proyectos nosotrxs solxs. Y por último creo que es súper fundamental enamorarse a pleno de lo que uno hace, eso que nos moviliza de una historia, esas imágenes que soñamos en nuestra cabeza, eso que queremos transmitir o generar en otros, es lo que nos va a ayudar a aguantar todas las adversidades y a no parar hasta verlo proyectado.

miércoles, 12 de abril de 2017

Omar, tu lucha sigue en la calle

Estábamos todxs en la sala acompañando a la familia de Omar una vez más. En el ambiente se sentía mucha ansiedad y nerviosismo, nos mirábamos y teníamos la esperanza de que la “justicia” le dé un poco de paz a Sandra, a Milton, a sus hermanxs. El tribunal se tomó su tiempo, como de costumbre, para ingresar a la sala, hasta que salieron dos de los tres jueces, porque uno de ellos aparentemente estaba con problemas de salud.

La secretaria subió al estrado, acomodo el micrófono, ordeno los papeles y leyó la sentencia, entre expresiones obsoletas y letra muerta escuchamos una palabra: sobreseído, y nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Apretamos los dientes, se soltaron los llantos. Quedamos llenos de vacío, con una gran tristeza y una tremenda sensación de impunidad. Afuera había decenas de compañerxs que estaban aguantando con bombos y banderas, cantando a donde vayan los iremos a buscar.

Inmediatamente después de la sentencia salimos a la calle, porque tu lucha Omar, la lucha de tu mamá, sigue en la calle donde nos encontramos una vez más cargadxs de bronca, para gritar bien clarito lo que la justicia silencio: DIEGO WALTER FLORES ASESINO, OMAR CIGARAN PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE.  Y si sentimos tanta bronca y si te sentimos tan presente, es porque te conocimos por tu vieja, que no se cansó de contar tu historia, de pedir justicia, de ir a cuanta marcha, encuentro o charla hubiese. Que se organizó. Que hizo de tu cara un símbolo de lucha, el cual con mucha fuerza llevamos con nosotrxs para decir BASTA, BASTA de matar a lxs pibxs, BASTA DE GATILLO FÁCIL.

Antes de desconcentrar, se decidió hacer una asamblea, una vez más juntxs, en ronda, y con mucho dolor nos escuchamos. Tomó el megáfono Carmen Verdu quien exclamó: “Lo que paso en la sala es lo que ustedes cantaban recién, jueces y fiscales que son parte de uno de los poderes del Estado, protegiendo a policías”, y continuo diciendo que el Estado tiene dos tareas fundamentales: “Criminalizar y reprimir con el código abajo del brazo a los luchadores y a los pobres para disciplinarlos y garantizar la impunidad de los perros guardianes de su clase, eso y no otra cosa es lo que vimos hoy”.

Sus palabras nos hacían ver que la realidad del poder judicial es esa, que actúan con esas lógicas y realizan una ficción en la cual parece que todas las voces son escuchadas, pero en última instancia la funcionalidad a un sistema es lo que predomina. Sin embargo, Verdú remarcó que la lucha sigue, por Omar y por cada unx de los 5.100 pibxs que mataron en democracia, y por cada unx de esxs pibes que en este mismo momento es torturado en una comisaria, en una cárcel o es hostigado en la calle de un barrio.

Sobre el final, la abogada de CORREPI, reafirmó que la lucha sigue también por lxs trabajadorxs que están siendo reprimidxs al pelear por sus derechos, y no porque seamos abogadxs, maestrxs o artistas, sino porque somos un pueblo trabajador que siempre se ha encontrado en las calles, “en un día como hoy nos gana el odio, nos gana la bronca, nos gana el dolor,  pero sobre todas esas sensaciones y sentimientos lo que más nos tiene que ganar es la necesidad de organizarnos y de seguir  peleando, porque ante el ajuste y la represióncompañerxs: UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA”, concluyó.

Luego tomo la palabra Sandra, su voz reflejaba la injusticia, nos miró con la mirada franca que siempre nos regala, hoy cargada de tristeza y bronca: “Hoy la tristeza vuelve como si fuese el primer día que mataron a Omar”, comenzó diciendo, “este edificio de mierda en el que tendrían que manejar la justicia no lo hacen, está lleno de casos sin justicia como Damián, Marcos, Pali, Cristian y miles de pibes”.

Nos habló de la frustración, la tristeza de una mujer que puso el cuerpo y siempre estuvo firme, mirándonos cada día con convicción y afán de justicia, de la poca justicia que le quedaba por pedir, porque a Omar no se lo va a devolver nadie, y la justicia clasista le dio la espalda: “Hoy me siento muy triste con mucha bronca. No sé si voy a volver a seguir siendo la misma, esa mujer guerrera y fuerte, discúlpenme si lxs decepciono, pero todo esto hoy me demostró que a mí, mamá de Omar, no me sirvió porque él sigue libre. Vine acá con toda la esperanza que ese asesino pague, y no alcanzó, gracias a quienes siempre estuvieron acompañando, capaz mañana me levanto con más fuerzas, pero hoy tengo bronca y dolor”.

Siempre agradecida con las personas que estuvieron con ella, Sandra se despidió de la única forma que pudo en este día, el resto de lxs presentes la aplaudimos lo más fuerte que pudimos, y gritamos una vez más con las gargantas quebradas: Omar Cigaran presente ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! 



domingo, 2 de abril de 2017

Sembrando memoria crece la organización



Este 2 de abril se cumplen 4 años de la inundación que azotó a la ciudad de La Plata y sus alrededores, llevándose consigo una enorme cantidad de vidas y ocasionando innumerables pérdidas materiales.

Más allá de la fecha simbólica, la memoria tiene que ser un ejercicio cotidiano y una construcción colectiva para mantenerse viva en el imaginario social. Recordar que nos inundamos -mejor dicho, que nos inundaron-. Y no tan sólo recordar; sino tener presente y tomar conciencia que seguimos siendo inundados e inundadas, porque las causas estructurales de la inundación siguen vigentes, al igual que en otras ciudades de la provincia que se vieron afectadas por el mismo fenómeno. 

Lejos de construirse e implementarse políticas que permitan evitar las inundaciones, éstas siguen siendo todavía promesas que adornan los discursos electorales, pero no más que eso.

Recordar y tener presente resulta imprescindible para organizarnos entre los vecinos y las vecinas de cada barrio; y de ese modo intentar una salida colectiva a los problemas comunitarios. Si en las horas posteriores a la lluvia, fuimos capaces de poner el cuerpo, por qué no retomar esa experiencia para transformar la realidad de nuestros barrios, de nuestra ciudad.

Contra los discursos construidos por los diarios más vendidos de la ciudad, en complicidad con las autoridades gubernamentales de ese entonces -y también las de ahora-, seguimos sosteniendo que NO FUE CULPA DE LA LLUVIA.

La lluvia no sancionó un Código de Ordenamiento Urbano a medida de las grandes empresas de la construcción, ni promovió la especulación inmobiliaria. Tampoco expulsó a los sectores populares a la periferia de la ciudad, ni provocó el desmonte en Berisso. La ausencia de obras hidráulicas y un plan de contingencia, claramente, no fueron por la lluvia.

El ajuste y pérdida de valor de los sueldos de los trabajadores y trabajadoras, va acompañado de políticas públicas urbanas que benefician al mercado y los interese privados. Políticas que lejos están de satisfacer la demanda de miles de familias que siguen viviendo al lado de arroyos contaminados. Los barrios populares de la ciudad de La Plata siguen siendo víctimas del olvido y el abandono, sin estar sus reclamos presentes en las consignas de la marcha del 2 de abril, ni en los medios masivos de comunicación.

Víctimas de la desidia, la intervención del Estado nunca llegó a completarse, y ante lluvias intensas siguen teniendo agua en los pies. Víctimas de la corrupción, los recursos públicos que se destinan siguen siendo manejados por los punteros para que tejan sus políticas, desgastando los espacios asamblearios generados luego de la inundación. Víctimas de la inoperancia, los subsidios de mejora de vivienda solo fueron un parche, y las obras hidráulicas llevadas a cabo sólo resolvieron el problema de los barrios del casco. ¿Víctimas del desconocimiento? Los políticos se pasean cada año electoral por los barrios de la periferia, conocen muy bien la situación, y prefieren mirar a un costado.

Así como en las horas posteriores a la inundación, se pudo suplir la desidia y el abandono del gobierno, con la solidaridad y la cooperación de las personas y las organizaciones sociales, políticas y culturales, no es imposible pensar y apostar a que sean estos mismos actores quienes, mediante el impulso de la organización popular, puedan dar soluciones integrales a los problemas de la región, a través de la creación de un nuevo modelo de ciudad donde nadie quede afuera.

Por eso, hay que mantener encendida llama de la memoria. Para que se convierta en fuego. Uno que encandile y se vuelva organización. Que queme y se convierta en más organización. Para resistir, luchar, avanzar y no retroceder. 

Que exija y construya justicia para las víctimas. Que discuta la problemática de manera integral, entendiendo que las cuestiones urbanas y habitacionales son el reflejo de un modelo socio-económico desigual. Que piense, cree, y construya una ciudad nueva, que avance contra el negocio inmobiliario, que desarrolle políticas que permitan el acceso a la tierra, a la vivienda, a los derechos básicos que el Estado debe garantizar a toda la población.


viernes, 10 de marzo de 2017

Macri habló, el pueblo respondió

Tras un discurso cargado de profecías en la apertura de sesiones legislativas, el gobierno de Mauricio Macri se encontró esta semana con una cuota de realidad marcada por tres días consecutivos de movilizaciones y paros.



El discurso de Macri flotó entre frases vacías de contenido, el balance de lo realizado hasta ahora se resumió en que “el país está saliendo adelante”, y el plan para el futuro es “creer en el cambio”, no profundizó en qué hay que creer específicamente, y apeló a un discurso político basado en los sentimientos y emociones “que son lo más real que tenemos”.

Las consignas en educación fueron “lograr una revolución educativa en todo el país” y “cuidar a lxs docentes”. Es extraña la forma de cuidar de este gobierno que decidió suprimir la paritaria nacional docente, tener “esperanza en el cambio” se está complicando para aquellxs a quienes se les exige que llenen las aulas por vocación pero que se les niega el acceso a un salario que alcance a la inflación. La respuesta fue el paro y la movilización, donde las consignas defendieron la escuela pública, reclamaron por un salario digno y rechazaron el recorte presupuestario en las áreas pedagógicas del Ministerio de Educación.

Por su parte Vidal llamo a lxs voluntarixs que se ofrecieron a suplantar a lxs docentes que adherían al paro, una forma más de desprestigiar el trabajo docente y de juzgar de irresponsables a quienes “dejan a lxs niñxs sin clases”. Al momento de hablar de sus propias responsabilidades, la mandataria se puso la mano en el pecho diciendo que sabía que ella tenía que pagarles mejores salarios pero que no era ella la que se negaba a dialogar, sino que era el Ministro de Educación, y por eso pedía reflexión en cuanto al paro, un 20% hacerse cargo, un 80% la culpa es del Ministro, faltaría hacerse cargo de que es parte de su propio gabinete.

A los ojos de Macri el país está saliendo adelante, pero los días que siguieron a su discurso mostraron más bien que las personas están saliendo a la calle, porque los despidos no frenan, porque los salarios no alcanzan, porque los recursos del estado en todas las áreas son cada vez menos y asistimos al vaciamiento en salud y educación. En su discurso se dio un lugarcito para hablar de Ni Una Menos, pero no dio un lugarcito del presupuesto a la apertura de más refugios para mujeres en situación de violencia. Y así transitamos la Argentina de Macri, con mucho discurso al que le falta realidad, y una realidad a la que le sobra discurso.

Ahora bien, no solo el 6 y 7 de marzo existió un paro nacional, el 8 de marzo, en el marco del día internacional de la mujer trabajadora, las mujeres de todo el país se unieron al paro nacional de mujeres, no existieron palabras de ninguna persona del pro que refiera al 8 de marzo como un día de lucha, paro y movilización, pero el movimiento de mujeres se encargó de levantar la consigna “si nuestras vidas no valen, que produzcan sin nosotras”, y miles de mujeres salieron a la calle en todo el país, pararon en sus lugares de trabajo o se manifestaron de distintas formas si les impedían parar.

Del gobierno creador de “hay que es esperar el segundo cuatrimestre”, llega: “El 2017 será, estoy seguro, mejor que el año anterior”, no se sabe con certezas cómo será esa mejora, por el momento solo se sabe de despidos y recortes presupuestarios en recursos del estado, mientras tanto seguimos esperando. El llamado es a “creer en este cambio”, ¿por qué hay que creer? Eso es, al mejor estilo religioso, un dogma de fe.

martes, 14 de febrero de 2017

Enemigos Internos


Este inicio del año dejó en evidencia una vez más, el cerco mediático al que estamos expuestos como sociedad cuando los grandes medios de comunicación deciden omitir, desvirtuar, sesgar determinada información.
No hubo “último momento” ni “urgente” cuando 200 uniformados invadieron el Pu-Lof en resistencia de Cushamen (Chubut),  dejando a las claras la cacería al estilo colonial que vive el pueblo mapuche por defender sus  territorios ancestrales de los intereses empresariales, en este caso, de la familia Benetton. Represión y criminalización para el pueblo mapuche, por las fuerzas policiales y por los medios de comunicación hegemónicos.
No hubo tampoco “último momento” ni “urgente” cuando se reprimió a los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense S.A. (AGR-Clarín). Tampoco se difundió el cartel en la puerta en el que se anunciaban los 380 trabajadores despedidos. No hubo espacio tampoco para denunciar que Infantería y Gendarmería no tardaron en llegar al lugar, muchos menos para informar que los trabajadores ocuparon la planta resistiendo los despidos.
Por si no alcanzaba la omisión, el miércoles 25 de enero, el cerco se transformó en muro. Los despedidos en AGR-Clarín plantaron sus banderas en la calle San Juan y 9 De Julio frente a canal 13 para continuar su reclamo. Durante el rodaje del noticiero del 13 no hubo mención alguna de la movilización que estaba a tan solo unos metros de su estudio.
Enero también trajo represión para lxs trabajadorxs  del barrio de Once. El conflicto con lxs manterxs terminó entre balas de goma y gases lacrimógenos. Para lxs funcionarixs de la Ciudad el operativo policial, que contó con más de 200 agentes, fue por la “recuperación de la vía pública”.
En todo este contexto, resurge el proyecto de baja edad de imputabilidad. Debate que nunca pasa de moda y discurso que en tiempos electorales toma fuerza. Gran parte de la sociedad, con prepotente protagonismo de los análisis sesgados y de derecha que promueven los medios de comunicación hegemónicos, considera que la solución al problema de la “inseguridad” se revierte con más mano dura y lxs primerxs en caer siempre son nuestrxs pibxs.
La demanda punitiva pareciera ser la receta más efectiva. Nadie habla de qué es lo inseguro, pareciera que la represión y el despojo territorial a los pueblos originarios, los miles de despidos, el recorte presupuestario, los casos de femicidios que no paran de aumentar;  y tantos otros delitos no denotan una gran inseguridad para la sociedad.
Callan. Omiten. Sesgan. Cuando hablan criminalizan. Cuando no hablan, intentan negar que en la vereda de enfrente hay tanta injusticia. Pero también tanta lucha y resistencia que no se pueden ocultar, dan el batacazo. Como Clarín con sus discursos de odio cuando titula con total impunidad, refiriéndose a Facundo Jones Huala: “El mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile” un análisis tendencioso que no busca más que confundir y criminalizar. Intentan vincular a Facundo Jones Huala con “movimientos terroristas” y  lo acusan de “guerrillero” tejiendo un “enemigo” en común cuando señalan que está acompañado de la abogada de Milagro Sala. Qué significa para Clarín ser “guerrillero”, qué representación tienen del pueblo kurdo, qué significa para este medio hegemónico Milagro Sala. No nos olvidemos tampoco de La Nación, que también dio sus aportes tendenciosos, cargados de odio y racismo, desde un posicionamiento del “orden jurídico”, para satisfacer y argumentar los intereses que representan.
Pero desde el arranque del año,  explotaron las diferentes redes sociales. Al cerco hay que saltarlo, derribarlo. Ya no estaban solxs lxs que resisten en Cushamen, ni los trabajadores de AGR-Clarín, ni lxs manterxs de Once, porque diferentes organizaciones sociales, gremiales y medios populares llegamos para solidarizarnos. Como era de esperarse la opresión no fue noticia para los grandes medios.  Pero sí lo es para los medios populares y alternativos, que somos los que inmediatamente nos acercamos a los lugares, explotamos las redes y las herramientas que tengamos a nuestro alcance para denunciar, para visibilizar lo que está pasando, porque la comunicación es un derecho, no una mercancía.

viernes, 16 de diciembre de 2016

“Hablar de odio implica pensar en la heteronorma como un régimen político”

Otro viento dialogo con Gabriela Mitidieri militante de Democracia Socialista, integrante de la Colectiva Lohana Berkins y profesora de Historia sobre el proyecto de ley “Reconocer es Reparar” y sobre la actualidad política de la comunidad LGBTTTI. 




¿En qué consiste el proyecto “Reconocer es Reparar”? ¿Cómo surge?

El proyecto Reconocer es Reparar cristaliza una larga historia de luchas del colectivo trans travesti y parte de una propuesta que en su momento Lohana Berkins y Marlene Wayar plantearon como forma de darle entidad primero a la violencia institucional que padecieron las travas, en especial las que tomaban cuerpo en los edictos policiales que criminalizaron las existencias trans. Los edictos, que estuvieron vigentes hasta el año 95 contemplaban sanciones para quien “estuviera vestidx con ropa del otro sexo”. El proyecto hace ese señalamiento y demanda una reparación que de alguna manera también remedie una situación de vulnerabilidad estructural que hace que la edad promedio de vida de una travesti en nuestro país sea de 35 años. Así, pide que el estado otorge una pensión a aquellas travas de más de 40 años que hayan sido detenidas por motivos de su identidad de género durante el tiempo en el que estuvieron en vigencia los edictos. 

Dicho proyecto lo impulsa la diputada Conti del FPV ¿Cuánta con el apoyo de alguna otra fuerza política?

El proyecto viene siendo apoyado por más de 45 organizaciones, entre políticas y ONG, entre las cuales se cuenta el CELS, la colectiva Lohana Berkins, LGTB 1969, Abosex, la CHA y Nuevo Encuentro entre muchxs otrxs. 

Esta ley habla de la violencia institucional ¿Cómo analizan desde la Colectiva Lohana Berkins el caso de Celeste donde no se reconoció el abuso como delito?

El hecho de que el proyecto ponga el énfasis en las trans que fueron víctimas de abuso policial sustentado en aquellos edictos no quita que la violencia institucional siga siendo una constante en las vidas travas de todo el país. Desde la Lohana venimos acompañando muchos casos de detenciones policiales a compañeras trans trabajadoras sexuales del barrio de Constitución, donde se sigue una línea similar a la que tiene lugar en las razzias policiales en la zona roja platense. Si bien no existen más edictos policiales en C.A.B.A., el código contravencional en su art.81 plantea que será penalizada la oferta ostentosa de servicios sexuales. Si bien contravención no implica detención, muchas veces se dan situaciones de intento de coima o abuso de autoridad que termina encuadrando el hecho en “resistencia a la autoridad” lo cual sí es penalizado con detención. Tengamos en cuenta que el trabajo sexual es para muchas travas la única posibilidad de ganarse la vida, por ausencia de proyectos de cupo y porque el mercado de trabajo en general suele ofrecer solo empleos precarios para la población LGTB de clase trabajadora. En tanto el trabajo sexual no cuenta con una regulación o reglamentación, la clandestinidad que rodea la actividad aumenta la vulnerabilidad de las compañeras frente a la policía.
El tema de la violencia institucional excede de todos modos a la institución policial: por ejemplo, baste pensar en la cantidad de centros de salud y centros educativos de nuestro país que aún no cuentan con capacitación para darle sustento a la ley de identidad de género en su integralidad. O que directamente cometen discriminaciones y vejaciones contra personas trans, como el caso del abuso sexual cometido contra la compañera trans Andrea Fernandez en el Hospital Rossi de La Plata, en enero del año pasado.

En 2015, en la Argentina hubo un 85% más de crímenes de odio que en el año anterior: 13 personas fueron asesinadas por su orientación sexual e identidad de género, seis de ellas travestis y trans, y siete gays. ¿qué implicancia tiene dejar de hablar de homofobia para referirnos a crímenes de odio?

Dejar de pensar en términos de fobia, que hace referencia a miedos, a pánico de quien en nombre de ese temor maltrata y hablar de odio implica pensar en la heteronorma como un régimen político, que disciplina de modos sutiles pero también violentos a aquellas identidades y sexualidades que se corren del binomio varón mujer, de la heterosexualidad como única manera de construir amor, familia, roles. De todas maneras, así se caratule distinto, si la única respuesta que nos damos como comunidad LGTB -tal como lo dejó expresado el pedido de ley antidiscriminatoria- es punitiva, creo que estamos en problemas. 

Pese a los avances en materia legal como la ley de Matrimonio igualitario y la ley de Identidad de Genero la comunidad LGTTBIQP continua sufriendo variedad de violencias ¿Qué estrategias políticas creen que se debe impulsar para revertir esta estigmatización social? 

Hace poco en una notita que armé para marcha citaba a una teórica estadounidense sobre el tema del punitivismo en nuestra agenda: Dice Kay Whitlock -pensando específicamente en la violencia de género-, “el marco de odio, con su énfasis en la policía, el enjuiciamiento y la penalización es especialmente atractivo porque afirma una distinción clara entre quienes ejercen violencia y quienes no. Nos invita a creer que el problema de la violencia de género es aberrante. No contempla ni concibe el cambio estructural.”
No tenemos aún recetas infalibles para imaginar qué formas tendría la punición en un sistema emancipado de las violencias estructurales del capitalismo. Pero sí sabemos que en este sistema la punición se entrama a la perfección con esas violencias. Sabemos cuál es el perfil mayoritario de las personas que pueblan las cárceles. Sabemos quiénes tienen acceso a abogadxs sofisticadxs para eludir condenas y quiénes no. Sabemos entonces que una mayor penalidad no sólo no resulta disuasiva del delito sino que difícilmente implicará una situación de bienestar para la comunidad LGTB, por lo menos para aquella que se siente además parte de la clase trabajadora explotada, que migra a las ciudades y siente en la carne el racismo y/o la xenofobia, que sabe que la identidad es también un conjunto de opresiones entrecruzadas que organizan nuestros modos de luchar.
Sabemos que el Estado puede ser más que el monopolio de la violencia. Sabemos que podemos organizarnos y luchar por leyes que amplíen derechos. Nos parece importante no poner en pie de igualdad esas leyes con propuestas de mayor castigo. O por lo menos, darnos un espacio para pensarlo juntxs.
Entonces, ¿qué estrategias? Educación sexual integral, campañas de sensibilización, proyectos de cupo laboral, incentivos para ingreso y permanencia en el sistema educativo, entre otras que podrían ponerse en marcha y que implicarían demandarle de manera intensa a un estado que ajusta y achica programas que garantizan derechos.

En la actualidad podemos decir que desde el movimiento de mujeres y de las organizaciones disidentes se viven tiempos de grandes movilizaciones, hemos tomado las calles y el cuestionamiento capitalista está siendo acompañado de una fuerte crítica al sistema patriarcal y a la heteronorma  ¿Cómo ven el crecimiento de la violencia que esto produce?

Yo no estoy segura de que sea la avanzada del movimiento de mujeres y lgtb lo que produzca violencia. Creo que es un fenómeno complejo el que se está dando en el que logramos que se tematice la violencia de género como tal y por eso se le dé más espacio en el debate público a cuestiones que antes ocurrían y se resolvían en el ámbito de lo doméstico. Es una conquista del feminismo que politicemos eso que pasa en nuestras casas, en nuestras camas. Por otro lado creo que también es una tarea de aquellas personas que activamos en un feminismo de izquierda y anticapitalista poder leer adecuadamente la coyuntura, y trabajar porque no se pierda de vista cómo intersecta la avanzada neoliberal con las violencias hacia las mujeres y la comunidad lgtb. A la vez que nuestras organizaciones de izquierda jerarquicen la lucha y no la releguen en momentos de crisis, porque otro aporte del feminismo es poder pensar en términos de sostenibilidad de la vida, en el conjunto de trabajos remunerados y no remunerados que sostienen el sistema, en la doble jornada de trabajo de muchas mujeres pero también en la marginación que sufren en el mercado laboral las personas lgtb que además son de clase trabajadora, que son migrantes. 

¿Piensan en la necesidad de trabajar otro tipo de masculinidades? Desde las diferentes organizaciones  denunciamos y luchamos  contra la figura del macho violento, pero ¿quién responde ante la pregunta incomoda sobre qué hacer con los violentos?  

Es una pregunta compleja, en principio soy una persona que milita en organizaciones mixtas: en Democracia Socialista comparto un proyecto político con varones gays y heterosexuales, en la Colectiva Lohana Berkins con maricas, varones trans, masculinidades menos normativas si se quiere. Creo que hay que intentar distinguir los diferentes niveles de violencia: todxs estamos atravesadxs por este sistema y el trabajo de hacerse cargo de los propios privilegios es arduo y es parte de nuestra militancia cotidiana. Los compañeros varones tendrán que deconstruir sus masculinidades hegemónicas, los micromachismos que arrastran, pero a la vez hacernos cargo de que nuestros privilegios de clase y raza nos posicionan de un modo y que desde ahí aprendimos a ver la vida, es también una tarea a llevar adelante. Existen espacios para varones violentos, tenemos un recursero para sugerir si sabemos de casos específicos. Pero ante todo, creo que la prioridad es el trabajo de empoderar a las compañeras que hayan pasado por situaciones así. No es, en lo particular, una tarea que me interese la de rehabilitar violentos para militar con ellos. En esa línea, apuesto por no tener que trabajar sólo con el hecho consumado de la violencia que ya impactó sino por una educación sexual integral, no cisheteronormada, por una militancia anticapitalista que entienda que el capitalismo se apoya y se refuerza en segmentaciones de género, clase y raza, para pensar el cambio de modo estructural.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

“Los privilegios por ser varones se pueden utilizar políticamente para ayudar y cooperar para derribar el estigma del trabajo sexual”

Georgina Orellano, referente de Ammar CABA; Leonor Silvestri, escritora; Bruno Disalvo; Estela Carrizo, presidenta de La Red de Personas Viviendo con VIH y Malu López, referente de Ammar Mar Del Plata y sus hijos.


          Desde el Colectivo Cultural Otro Viento tuvimos la oportunidad de entrevistar a Bruno Disalvo de 22 años, para hablar sobre una temática como lo es el trabajo sexual autónomo, muchas veces invisibilizada por los medios masivos, en las charlas de quincho y en ámbitos de militancia, al punto que este fue el primer año que tuvo lugar el taller de “Trabajo sexual”, en el marco del 31° Encuentro Nacional de Mujeres

          Bruno participa en el Frente de Unidad Emancipatorio por el Reconocimiento de los Derechos de Trabajadorxs Sexuales en Argentina (FUERTSA), una alianza entre organizaciones sociales, políticas, culturales; activistas, académicxs, artistas, políticxs, que el año 2013 presentaron un proyecto de ley que busca el reconocimiento de los derechos laborales de quienes ejercen el trabajo sexual.

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Queríamos empezar preguntándote acerca del trabajo y tu elección. ¿Hace cuánto lo ejerces? ¿Por qué y cómo lo elegiste?
Hace cuatro años desde la primera vez que cobre por sexo y hace dos años que es digamos mi oficio, mi principal entrada de dinero. Desde muy chico cuando supe que existía la prostitución fantaseé con la idea de hacerlo, me despertaba mucha curiosidad. Me acuerdo de mirar Disputas por televisión, ¿te acordás de esa serie? (risas) y pensaba que estaría buenísimo, pero creía que era un trabajo que realizaban sólo mujeres o personas muy muy lindas.
A los 16 cuando me abrí el Facebook empecé a recibir mensajes de tipos ofreciéndome plata y fueron ellos los que me hicieron dar cuenta que yo podía cobrar por sexo, pero yo era muy chico y nunca concretaba nada. Luego a los 17 años conocí a mi ex y tuvimos una relación de 4 años y yo deje el tema de lado. Estuvimos 4 años, en el último tiempo yo ya no quería saber nada y solo quería prostituirme. Cortamos y empecé a hacerlo y me encantó, me encontré con un trabajo en donde yo decido todo, con libertades que no me había dado ningún otro trabajo, poder elegir con quien, donde, cuando.
Porque muchos piensan que los trabajadores sexuales somos como muñecos inflables a los que se les puede hacer lo que sea, pero nosotros elegimos las maneras, las prácticas...todo se pacta antes, el cliente sabe los sí y los no.

¿Podrías comentarnos del trabajo en sí mismo? Tenemos entendido que no consiste meramente en el acto sexual...
No, para nada, creo que nuestro trabajo viene de la mano de la asistencia social y se le parece bastante a la asistencia terapéutica. Muchas veces el sexo queda en un segundo o tercer plano y surgen charlas muy interesantes, hay mucha psicología involucrada. Los clientes a veces buscan eso, alguien que los escuche, que los aconseje, a veces disfrutar del cuerpo del otro, tocarse, acariciarse, mirar una película. Tengo un cliente, que también podría llamarle amigo, que es viajante y viene una vez por mes y cocinamos, hablamos mucho, vemos tele y dormimos. Y a veces es mucho más erotizante eso que alguna práctica sexual. A mí me gusta eso, conocer personas, sus historias, sus intimidades, experimentar mi sexualidad, descubrirme, conocer prácticas nuevas, viajar, conocer lugares.

En general, ¿quiénes son tus clientes? ¿Cómo pactas los encuentros y en dónde? ¿Trabajás varias horas por día o como soles repartirte? Y con respecto a esto último de las maneras, las prácticas ¿te has encontrado con prácticas violentas, como manejas esos casos?
Los clientes son personas muy diferentes entre sí, pero si hay que generalizar por un lado tenés a los gays, que tienen su sexualidad asumida y por el otro lado los heterosexuales... bah… con una subjetividad heterosexual, personas que gozan de los beneficios sociales de ser percibidos como heterosexuales, a pesar de eso son personas amables, sin rollos, algunos tímidos... hay como un imaginario social de que los clientes son personas violentas, drogadictos, creo que eso surge del desconocimiento, desde la ignorancia, de las películas de Hollywood, no sé, jamás tuve un problema, jamás un cliente me obligó a hacer nada que yo no quisiera.
Creo que eso también se debe a que me encuentro empoderado y ellos me perciben de esa formay también me aseguro de que me manden alguna foto, de que me llamen por teléfono así queda grabado su número.
Con respecto a cómo pacto los encuentros todo lo hago desde Facebook y redes sociales y vamos a telos. Con los que ya tengo confianza a veces voy a su casa, algunos piensan que es peligroso, pero yo he conocido a chicos en boliches y me he ido a su casa, todos hemos hecho eso. Cuando nos subimos a un taxi tampoco conocemos al chofer, todos estamos expuestos de alguna forma. Yo no niego que la prostitución callejera sea un ambiente violento, pero no es por lo que pasa dentro del servicio sexual sino por todo lo que lo rodea, violencia institucional, coimas, delincuencia, y eso se da porque estamos sin derechos y sin leyes que nos protejan, entonces, quienes trabajan en la calle se ven arrojados a una marginalidad y una vulnerabilidad que es proliferada desde el Estado.

Dado que llevas el trabajo de esta forma, ¿pactas más de un encuentro por día? ¿Cuántas dura cada encuentro? ¿Cómo manejas el tema de la estimulación (si es que es necesario)? ¿Tenés ofertas/propuestas de mujeres?
Me gusta atender un cliente por día, a lo sumo dos, pero no más, porque no quiero ser una máquina de coger, yo disfruto de cada encuentro, no tengo problemas en estimularme, me excito y acabo en todos los encuentros. Yo estoy en contra del concepto de trabajar  y no me gusta matarme tratando de generar más riqueza, por eso me gusta mi trabajo también, porque son una o dos horas por día y luego tengo el resto para hacer lo que realmente me gusta. Todo lo que la gente cree de la prostitución, que es denigrante, esclavizante, indigno, lo creo yo de los trabajos digamos habituales, hay algo muy esclavizante en levantarte todos los días a la misma hora, ir al mismo lugar, hacer las mismas cosas. Eso para mí es funcionar como una máquina.
Propuestas de mujeres no tuve hasta ahora, yo soy una maricona bastante afeminada y supongo que las mujeres buscan otra cosa, pero no me cierro a trabajar con personas de cualquier identidad de género.

          Lxs trabajadorxs sexuales se reconocen como tales y reclaman los derechos de lxs que gozan cualquier otrx trabajador, nada más ni nada menos. Además de tener que enfrentarse a estas delimitaciones, luchan principalmente contra la moral (religiosa mayormente) del uso de sus genitales como herramienta de trabajo, una lucha en términos culturales intrincada, y a lo que la invisibilidad de su situación solo promueve la inexistencia de sus derechos (y lo peor, su criminalización).

          El caso de Bruno pareciera excepcional ya que trabaja de manera autónoma y privada. Comenta además que es muy bien remunerado, lo que no quita que también posea un negocio familiar donde tiene otros ingresos. El tema de no poseer obra social, para él no es un impedimento para acceder a la salud, ya que asiste a la salita de su barrio, donde espera el turno como cualquier otrx paciente para ser atendido ante cualquier problema.

Fotografía de Olivia de la Vega
¿Qué compartís y qué diferencias encontrás con las trabajadoras mujeres y trans, debido a tu condición de varón, que te permite pararte desde otro lugar? Tenemos conocimiento de las vulnerabilidades que sufren las trabajadoras en la calle, y queríamos saber qué sucede con los varones trabajadores.
Entiendo, es cierto que la prostitución masculina goza de cierta "distensión" y no tan estigmatizada como la de las mujeres cis[1]y trans ya que lamentablemente, existimos dentro un sistema patriarcal que nos beneficia y nos juega a favor, pero también aprendí que los privilegios por ser varones se pueden utilizar políticamente para ayudar y cooperar para derribar el estigma del trabajo sexual; leer es un privilegio, usar zapatillas es un privilegio y nadie quiere dejar de tenerlos.
Las chicas trans se ven obligadas a ejercer la prostitución porque no se les brinda otra alternativa, es lamentable y hay que ofrecerles alternativas laborales. Ellas son personas en situación de prostitución, a mí me interesa marcar esa diferencia con el trabajo sexual autónomo. Ambas políticas pueden ir juntas, alternativas para quienes no quieren ejercer y derechos laborales para quienes sí.

Nos gustaría saber cómo vivís tu trabajo en el día a día, digamos, con respecto al tabú, teniendo en cuenta que la sexualidad en sí misma es un tema del que se habla poco y ni hablar del trabajo sexual. Por eso queríamos saber cómo manejás el tema del trabajo con tu familia, amigues, etc.
Tengo la suerte de tener una familia súper abierta, para mí, mi familia son mi mamá y mis hermanos. A mi vieja le costó un poco más entenderlo, no por una cuestión moralista sino de cuidado hacia mí y fue un trabajo de empoderarla también a ella y hacerle entender que era una práctica más, de hacerle ver que el sexo no tiene por qué estar ubicado en ese lugar sagrado de amor y de familia. Lo entendió enseguida y ahora está en twitter peleándose con las abolicionistas y defendiendo a las putas jaja. Mis amistades ningún drama, no hubiera llegado a ser mi amigo alguien que moraliza el trabajo sexual.

¿Te parece que tu trabajo es un impedimento para tener pareja?
No me parece que lxs trabajadorxs sexuales enfrenten un impedimento para tener una pareja. No sé si es que yo me encierro en mi nube progre pero creo que la gente está con otra cabeza e incluso puede ser que colabore para atraer la atención y hacer que se acerquen a conocerte. Yo en lo personal tuve una larga inyección de monogamia y no quiero saber más nada, creo que la pareja te aísla, te aísla de la sociedad, de tus amigos, de tu familia... hablo del amor romántico, me parece que no hay nada menos revolucionario que tener una pareja, sea hetero, gay, lesbo, queer o lo que sea.

Una lucha feminista

          Frecuentemente, a la hora de hablar sobre trabajo sexual, hay una diferenciación entre si la actividad se promociona desde el ámbito público o el privado. El trabajo público es aquel donde lxs trabajadorxs ofrecen su servicio en la vía pública, lugar donde se sufren las mayores vulnerabilidades, a diferencia de Bruno, que tiene la posibilidad de trabajar desde un ámbito privado. ¿De qué clase de vulnerabilidades hablamos? Incluyendo la cuestión de clase, acerca de que quienes trabajan en la calle pertenecen a los estrato sociales bajos en términos de ingresos (con lo que ello implica en términos de acceso a servicios básicos de alimentación, salud y educación), a lo que se suma que al estar literalmente en la calle, se vean hostigadas por las fuerzas policiales, proxenetas, trata de personas, a veces hasta los mismos clientes e incluso lxs vecinxs.  

          Frente a estas vulnerabilidades, es que cobra mayor relevancia la lucha actual por el “Cupo Laboral Trans”, conocida también como “Ley Diana Sacayán Nº14.738”, en honor a la activista que falleció en manos de travesticidas en octubre del año pasado. La ley ya fue sancionada en la Provincia de Buenos Aires (y se invitó a los municipios a adherir a ella) y la misma asegura que el 1% de los puestos de trabajo estatales sean cubiertos por personas travestis, transexuales y transgénero. El objeto de la ley es garantizar el acceso a trabajos que no padezcan las vulnerabilidades que se presentan en la vía pública a quienes encuentran como casi única salida laboral el estar ofreciendo sus servicios en la calle.

¿Cómo te acercaste al feminismo?
El concepto de liberación de la mujer siempre me atrajo pero era de esas personas ignorantes que decían "creo en el igualitarismo, no en el feminismo", esas cosas que la gente opina sin tener una mínima idea. En 2013 me unieron a un grupo feminista llamado 'putxs bizarrxs' y empecé a leer y a informarme sobre lo que era y lo que no era el feminismo y mi visión del mundo cambió por completo, una vez que ves no podés borrártelo, descubrís el micro-machismo en todo tu entorno e incluso en vos mismx, a partir de ahí es desconfigurarte, repensar e instruirte.

¿Qué es lo que te llevó a organizarte,  acercarte a FUERTSA?
Hace un par de años que el feminismo me sedujo y empecé a convivir dentro de esos espacios. Descubrí a AMMAR, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina y su militancia me ayudó a resignificar mi trabajo y a tomarlo desde un lugar empoderante. Empecé a sentirme interpelado porque yo realizaba mi trabajo encubierto, desde un lugar oculto y me sentía un hipócrita en ser feminista y por otro lado esconder lo que hacía para no perder el buen visto social, como te decía, si cuento con un privilegio vamos a usarlo para que contribuya al empoderamiento de otra gente, de la misma manera que me ayudaron a mi desde AMMAR. Me sentía en parte responsable de que el trabajo sexual siga existiendo dentro de ese lugar oculto y marginado y me sentí con la obligación de contarlo públicamente, y en junio lo hice público mediante una publicación en face y todavía me llegan notificaciones.

Y en relación de AMMAR y FUERTSA ¿cómo es tu participación ahí? ¿Participás orgánicamente? ¿Qué nos podes contar sobre los talleres de capacitación?
Yo soy activista en FUERSTA, tenemos reuniones y pensamos en ideas, proyectos para fomentar la promoción de los derechos humanos de las personas que ofrecen servicios sexuales y luchamos por su reconocimiento como un trabajo dentro del marco de la ley.
Sí, AMMAR  ya ofrece talleres de capacitación y empoderamiento para trabajadoras sexuales. Les hacen conocer cuáles son los -pocos- derechos que las amparan y las preparan para enfrentar la estigmatización, cómo acceder a los servicios de salud y mejorar su calidad de vida.

¿Querés comentarnos los puntos principales del proyecto de ley?
En 2013 AMMAR presentó un proyecto de ley que busca reglamentar el trabajo sexual autónomo. Se propone crear un registro único de trabajadorxs sexuales que dependa del Ministerio de Trabajo, de esa forma seria muy fácil controlar quien está ejerciendo voluntariamente.
También reclamamos los derechos humanos básicos de cualquier trabajador, como una obra social, ART, poder jubilarnos, tener la representación de un sindicato, acceso a una salud integral, a la seguridad, derecho a la circulación porque en 18 provincias del país todavía están vigentes artículos contravensionales que penalizan nuestro trabajo y algunas compañeras pasan hasta 30 días encarceladas por ejercer en la vía pública. Y el proyecto también propone reinserción laboral para las personas que quieran dejar de ejercer.

¿Qué sucede con el proxenetismo en el trabajo sexual?
Yo considero el proxenetismo cuando se obtiene un beneficio económico de la explotación de una persona en contra de su voluntad, y bajo el control del proxeneta o tratante. Pero creo la mezcla de los discursos de trata de personas y trabajo sexual autónomo entorpece el debate, impide el ejercicio de nuestro trabajo e incrementa los controles por parte de la policía, el Estado. La trata no solo puede ser asociada al sector sexual, sino también a la industria textil y también de la construcción.
Me parece increíble que se nos pida a lxs trabajadores sexuales que seamos autónomos cuando realmente ningún trabajo lo es, todos trabajan para alguien, todos producen para un jefe, no me parece mal que una trabajadora que se encuentra expuesta y sin derechos decida trabajar para alguien más y así obtener protección. A las putas también se nos exige que elijamos nuestro trabajo cuando elegir es un privilegio de algunos pocos, todos trabajamos por necesidad y no por elección, yo si pudiera elegir me quedaría en mi casa bailando y escuchando música en vez de ir a laburar.

          En parte por todo lo antedicho por Bruno, es que reivindicar y plantear como solución el abolicionismo para terminar con el trabajo sexual, es intentar ocultar una realidad que atraviesan miles de personas, y trasladarlo a un ámbito de mayor marginalidad, donde los derechos que antes les eran difíciles de alcanzar, ahora sean imposibles. ¿Cuándo la prohibición trajo aparejado un cambio cultural acerca de dicha prohibición? El pedido de la creación de leyes y penas para aquellas personas que eligen ser trabajadoras sexuales o cuando no tienen otra alternativa en este contexto social, político y cultural, es colocarlas en un lugar de extrema vulnerabilidad dentro de un sistema sexista y patriarcal, que no hace más que brindarle las herramientas necesarias a las instituciones del Estado para que persigan, hostiguen y criminalicen a lxs compañerxs trabajadorxs. El cambio es gradual y cultural y la militancia es en contra del machismo y el patriarcado.

¿Querés comentar de la situación de las compañeras trabajadoras de la calle en Mar del Plata, teniendo en cuenta el contexto represivo?
En Mar del Plata han clausurado todas las whiskerías y las casas de cita amparándose en las leyes anti trata y eso arrojó a muchísimas mujeres a ejercer en la vía pública, a convivir con toda esa violencia, sobe todo institucional. Este año se aprobó una ordenanza que multa a las imprentas que imprimen folletos de oferta sexual, esos que se ven en la vía pública. Es decir, van haciendo cada vez más difícil el ejercicio de nuestro trabajo y eso nos arroja a una mayor marginalidad. Por ejemplo, se clausuro Madaho's que era la whiskería más famosa, y en los diarios salió "40 chicas rescatadas de la trata" ¡y es mentira! Yo las conozco, son mujeres que eligen trabajar de esto. Eso es lo único que logran las leyes anti trata y les da todo el poder a la policía y a los inspectores de la municipalidad para que hagan su kiosquito en torno a nuestro sufrimiento.

¿Te gustaría agregar algo, o si quedó pendiente alguna cuestión que no abordamos?
Que todas las desigualdades que se le atribuyen al trabajo sexual ocurren en todos los trabajos porque existen dentro el sistema capitalista, la explotación es inseparable de la organización del trabajo asalariado, si algo hay que abolir no es la prostitución sino el régimen capitalista, pero mientras luchamos debemos contar con los mismos derechos que cualquier trabajador y que el problema nunca es el cliente, el problema es la policía.

          El trabajo sexual además del peso moral que posee y al no estar amparadxs sus trabajadorxs por un marco legal, se ven también afectadxs por las políticas que se implementan para combatir la trata. No se realiza una diferenciación entre la elección y ejercicio del trabajo sexual y la explotación sexual. Esto perjudica directamente los ingresos económicos como así también una persecución de lxs compañerxs. “Sin clientes no hay trata” es la consigna que solemos leer y escuchar, haciendo foco en que el principal responsable de la trata es quien consume. Lxs trabajadorxs sexuales manifiestan que sin cliente no tienen ingresos económicos, y culpabilizarlo es tapar todo el entramado y complicidad de instituciones que posibilitan que la trata de personas tenga la magnitud que posee. Sin la complicidad de la policía, el Estado y  la Justicia no hay más trata ni proxenetismo.
          
          Sin embargo deberíamos también problematizar ¿quién es el que paga por sexo, en su mayoría? ¿Cómo se inician los varones y las mujeres en lo sexual? ¿Qué expectativas sociales están puestas en unx y otrx? A 10 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral es que hay que rever también hacia dónde apuntan las políticas públicas, entendiendo que la educación sexual es un derecho del cual deberíamos gozar todxs, mientras que, por el contrario, continúa siendo un tema tabú en las escuelas, en las casas, y otros espacios. Abordarla desde una mirada amplia, biológica, psicológica, afectiva y social, en todos los ámbitos y desde la infancia permitiría no sólo quitar lo sexual de ese lugar oculto en el cual se encuentra, sino también re- pensar cómo nos relacionamos con otros cuerpos, en las distintas sexualidades y la construcción de nuevas masculinidades. Mientras que el trabajo sexual continúe ejerciéndose en la clandestinidad y marginalidad y lo sexual siga siendo un tema del cual no se hable, el patriarcado seguirá operando en las calles, en las casas y en nuestras camas.






[1] Cisgénero (frecuentemente abreviado como cis), en el campo de los estudios de género, es un término que se utiliza para describir a personas cuya identidad de género y género asignado al nacer son concordantes al comportamiento que a este le fue socialmente asignado.